El otro partido

se les iba a voltear la torta porque ellos pensaron que los equipos provincianos iban a hacer comparsa. No se les cruzó la idea de que los equipos elegidos iban a tener apoyo económico no solo de los mecenas, sino de otras personas por una cuestión regional, departamental en esa época (entrevista, 25 de agosto de 2015). Un tercer eje del «pacto de caballeros» se refiere a la situación laboral de los jugadores, pues no existía regulación integral al respecto. Peor aún, dado que el destino de los clubes dependía de la relación entre mecenas y dirigente (quien a veces podía la misma persona), la estabilidad del jugador en el equipo estaba supeditada a lo que estas figuras acordaban. De hecho, el jugador no era considerado como un empleado que cumplía una jornada y merecía seguridad laboral. Sobre este tema, un ex presidente de la FPF y de Alianza Lima recuerda cómo su padre, dirigente del Sport Boys, trataba a los jugadores del club: Mi padre fue dirigente del Boys, y yo he sido hincha del Boys, entonces, hubo un momento en el que a los jugadores no les pagaban y fueron a hablar con mi padre, para que les diera para comprarse leche, sánguches y todo lo demás. Mi papá me dijo «Si les doy plata, se la chupan40, si quieren aquí, en el comedor, en la cocina, después del entrenamiento le preparan dos sándwiches a cada uno, y su jarra de leche». [Los jugadores] se iban de entrenar a mi casa, yo salía del colegio, iba disparado a mi casa porque estaban Willy Barbadillo, Valeriano, todo ese equipote del Boys41. A más de 50 años después de la instauración del fútbol en Perú, los jugadores seguían siendo vistos como objeto de la caridad desprendida de un hombre decente y no como sujetos de derechos. Este fragmento es además revelador sobre la reproducción de los liderazgos deportivos en el seno de familias tradicionalmente vinculadas al deporte. Crecer educado en los códigos del «pacto de caballeros» y provenir de la familia adecuada podía significar una más sencilla incorporación al campo del fútbol profesional. Ante este precario panorama, entre los componentes centrales del nuevo proyecto de ley se encontraría un conjunto de responsabilidades que los clubes deberían respetar, como la construcción de un estadio que sea sede de las actividades deportivas, el pago de seguridad social y pensión de jubilación a los jugadores, quienes también deberían tener facilidades para acceder a la educación superior. Pocho Rospigliosi cita los casos de Percy Rojas, Teófilo Cubillas, Rafael Risco, César Peralta, Tadeo Risco, Eladio Reyes, entre otros, como ejemplos virtuosos de jugadores que cursan en paralelo estudios universitarios42. 81

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