Guillermo Arbulú Galliani, cuñado del general Tantaleán y su esposa Teresa Tanaka de Arbulú; el prominente financista Gilberto Neumann y su esposa; Luciano Cúneo, Alberto Facioli y otros más (…). La comida no había sido planeada con anticipación; fue una humorada, un gesto de munificencia del ministro de pesquería. Asimismo, un ex dirigente del Club Defensor Lima, cercano al círculo de Banchero, confirmó la cercanía entre Cúneo y el gobierno: —¿El señor Banchero tenía una buena relación con Velasco? —No. —¿Por qué? La relación que tenía era con Tantaleán pero no por buena, sino porque la facilitó un amigo común, tanto de Velasco como de Banchero. Fue por el señor Luciano Cúneo, ya fallecido, quien fue presidente de la Federación de Fútbol y luego del IPD [entonces INRED] (…). Él era muy amigo de Tantaleán y entonces a través de él, se mantuvo una relación (entrevista, 25 de setiembre de 2015). Cúneo se convirtió en uno de los «caballeros» de gran importancia en ese entonces, a partir de su alcance a importantes capitales económicos y gracias a su vinculación al grupo pesquero que le permitió autofinanciar sus acciones para promover la selección. Desde aquí cultivó capital social, pues sus relaciones con el sector privado y el Estado le permitieron trasladarse fácilmente entre estos espacios para canalizar apoyo. Finalmente, esta experiencia le posibilitó concentrar capital cultural, al iniciarse en las prácticas de relacionamiento público como representante de un club de fútbol, lo que conduciría a que en el futuro sus pares lo reconozcan como uno más del «pacto de caballeros». En efecto, el equipo nacional tuvo una excelente campaña mundialista con la intervención de Cúneo. Los mensajes que enlazaban fútbol y patria no dejaban de llegar. Coincidentemente el día de la inauguración del mundial (31 de mayo de 1970) ocurrió también el terremoto de Áncash, que sepultaría al pueblo de Yungay. Los jugadores decidieron dedicar su juego para «rendir homenaje a los muertos» y «homenajear a nuestra raza y nuestro pueblo» (Aguirre, 2014). Posteriormente, cuando la selección peruana avanzó a cuartos de final, Velasco Alvarado expresó que «el gobierno y el pueblo exigen que dejéis en el campo todas vuestras energías». Lamentablemente el resultado no favoreció a la bicolor, que cayó 4-2 ante Brasil. A pesar de ello, los jugadores fueron recibidos en Lima con alegría. 73
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