El otro partido

uno de los principales responsables de la corrupción durante el GRFA a través del manejo de la empresa estatal Pesca Perú, con fondos desviados del Estado para compras de lujo, viajes y equipos de fútbol (Quiroz, 2013). Estas actitudes, sin embargo, no demostraron ser suficientes. Mientras el gobierno veía en los jugadores de la selección a un grupo de soldados con entrega total a la camiseta, la realidad reveló que, como cualquier trabajador, ellos esperaban —además de los laureles y elogios— una remuneración justa y apoyo adicional para los partidos preparatorios —por ejemplo, cubrir pasajes internacionales, estadías, indumentaria, entre otras cosas—. No obstante, se necesitaría del liderazgo de otros espacios para conseguir este sostén. General de división EP Javier Tantaleán Vanini, ministro de Pesquería, saludando a Hugo Sotil en la concentración de la selección nacional en 1970. Colección Aldo Panfichi. 2.1. Las limitaciones del Estado y el alcance de «los caballeros» Aunque la selección clasificó al mundial, las necesidades económicas del equipo comprometieron las condiciones en las que el equipo llegaría. Según la nueva ley del deporte, el financiamiento de la selección provenía directamente del presupuesto público mediante las federaciones, pero este era insuficiente para remunerar a todos los jugadores. Por eso la FPF tuvo que rechazar la lista de 41 jugadores que presentó el experimentado director técnico Waldir Pereyra, «Didí»34. 71

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