afianzar el proceso total de transformaciones revolucionarias en el Perú de hoy (Juan Velasco Alvarado, discurso en la Inauguración de la Segunda Reunión de la Comisión Ejecutiva Permanente para la Educación, la Ciencia y la Cultura,8 de febrero de 1971). Así pues, tres ejes sostuvieron el proyecto político deportivo del GRFA. El primero fue el formativo, referido a la formación integral —deportiva e intelectual— de individuos que desarrollen habilidades útiles para la vida. En esta perspectiva se consideraba que el ejercicio deportivo desarrollaría las habilidades necesarias para realizar trabajos manuales, así como también imprimiría hábitos que desarrollen disciplina moral, el amor por la patria y la reflexión sobre los problemas del país. Al igual que Leguía, Velasco encontraba en el deporte un instrumento para disciplinar a la población y crear sujetos útiles a la nación. Sin embargo, a diferencia de Leguía, el proyecto político del GRFA promovería la masificación del deporte con el fin de quebrar las estructuras de dominación que gobiernan la vida social, entre ellas, la educativa. En términos de Velasco Alvarado: La reforma educacional de la revolución aspira a construir un sistema educativo que satisfaga las necesidades de toda la nación, que llegue hasta las grandes masas campesinas siempre explotadas y siempre mantenidas deliberadamente en la ignorancia, que cree una nueva conciencia de los problemas básicos de nuestro país en todos los peruanos, y que contribuya a forjar un nuevo tipo de hombre dentro de una nueva moral social que enfatice los valores de la solidaridad, del trabajo, de la creación… (Juan Velasco Alvarado, discurso en la Inauguración de la Segunda Reunión de la Comisión Ejecutiva Permanente para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 8 de febrero de 1971). El segundo eje fue el recreativo, desde el que se consideraba que el tiempo de ocio tendría que convertirse en tiempo útil (sin dejar de ser una distracción) a partir de dos dinámicas: por un lado, la práctica del deporte en el tiempo libre, y por otro, la asistencia a espectáculos deportivos. En consecuencia, Velasco Alvarado promovería la organización de competencias deportivas locales amateurs sin cobrar entradas. Tal es el caso, por ejemplo, del torneo escolar de fútbol, que tuvo lugar en el Estadio Nacional y desplazó mediáticamente al Torneo Descentralizado de los clubes profesionales. Finalmente, el tercer eje —el competitivo— se planteó como el articulador de los anteriores. La competencia deportiva genera unidad y sentido de pertenencia y la conquista de éxitos deportivos inspira a la población a imitar la disciplina de los atletas, a los que posiciona como 65
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