modelos. La competencia sienta las bases aspiracionales de los individuos e imprime los valores de superación personal y espíritu patriótico colectivo. La selección nacional de fútbol jugó en esa cancha y sus jugadores fueron cuidadosamente presentados como nuevos héroes nacionales, mientras Velasco Alvarado lanzaba un discurso insuflado de espíritu patriótico. El triunfo admirable que se ha conquistado [por los jugadores de la selección] es muestra del renovado espíritu que anima al pueblo peruano. Es parte de la afirmación patriótica que vive el Perú y que esta revolución ha jurado llevar adelante cumpliendo el mandato de su sagrado destino. Este triunfo es motivo de orgullo nacional, legítimo y auténtico; que enaltece las virtudes y los valores de la patria (Juan Velasco Alvarado, discurso del 3 de setiembre de 1969). Esta filosofía encontró asidero en la personalidad de Velasco Alvarado, alguien cercano al deporte y a la gestión deportiva, pues practicó tiro en la juventud. Más adelante, en 1957 fue vicepresidente del Consejo Nacional del Deporte y posteriormente directivo. Durante su gestión se financió la construcción de la piscina del Campo de Marte, el estadio San Martín de Porres y el coliseo Puente del Ejército24. Era, además, hincha del Club Alianza Lima e intervino en apoyo al proyecto de construcción de su estadio. La nueva ley 17817, Ley Orgánica del Deporte Nacional (1969), nació como resultado de esta síntesis. Dicha norma tuvo por fin la formación integral de la persona desde la educación físico-social, práctica que buscaba vincularse con «altos valores espirituales éticos, el sentimiento nacionalista y los principios de autoridad y de responsabilidad, como escuela de patriotismo, carácter, coraje, disciplina y abnegación» (Título 1, artículo 3.b). Esta visión se materializó en la nueva estructura del Consejo Nacional de Deportes (CND), cuyo objetivo fue gobernar desde el sector educación a todas las actividades deportivas escolares, amateur y profesionales. El CND estaba integrado por representantes del Poder Ejecutivo y por delegados escogidos por las federaciones25, con el fin de garantizar un equilibrio entre los miembros designados por el gobierno y por la sociedad organizada, a la vez que promovía el espíritu cooperativo y formador desde abajo de la agenda deportiva nacional26. El club era el espacio principal en donde se promovería la integración de actividades amateur y profesionales. Tradicionalmente espacios dominados por la élite, los clubes fueron objeto de transformación durante el GRFA a partir de la 66
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