puestos de trabajo para los jugadores—. Esta relación cercana se expresó en el cambio de escudo del club que, desde 1928, incluye tres coronas y una estrella de Belén, a imagen y semejanza del escudo de la ciudad de Lima. De este modo, el patrimonialismo como práctica promotora de los clubes dejó de ser dominio de las élites. 5. FIN DEL PROYECTO El 23 de agosto de 1930, un golpe de Estado liderado desde Arequipa por el comandante del Ejército Peruano Luis Sánchez Cerro derrocó el gobierno de Augusto B. Leguía y su proyecto de la Patria Nueva. De otra parte, la crisis económica de 1929 derrumbó el precio de nuestras exportaciones y frenó las inversiones extranjeras. El desempleo producto de la paralización de las obras públicas y el alza del costo de las subsistencias generaron protestas y manifestaciones populares. Con ello, el proyecto político de Leguía de modernizar la sociedad peruana desde el Estado llegó a su fin y el caudillo terminó en prisión, donde pasaría sus últimos días. El fútbol, sin embargo, ya se había instalado en las prácticas y en los corazones de los aficionados. Los estadios, campos deportivos o simples descampados se habían convertido en los espacios públicos donde la heterogénea y movilizada población urbana se encontraba, creaba identidades deportivas y construía rivalidades de diversa índole. Los enfrentamientos entre los hinchas y entre estos y las fuerzas de seguridad eran nuevos problemas alejados del fair play que se promovía. Se trataba de un hombre nuevo pero distinto a lo que se pretendió alcanzar con la Patria Nueva. Cayó el proyecto político deportivo de Leguía, pero quedaron los dirigentes personalistas, tanto los de élite como los de sectores medios y populares, todos apoyados por sus redes patrimoniales para dirigir y disputar la primacía en el fútbol. Desde un inicio, la institucionalidad deportiva que se construyó —llámese Federación Peruana de Fútbol, Asociación de Fútbol Profesional o clubes— es gobernada mediante estas prácticas; un legado que continuará en las décadas siguientes hasta legitimar una forma de gestión del deporte que terminará limitando su desarrollo. En los años siguientes, los gobiernos consolidarán la relación entre patriotismo y deporte en el manejo del fútbol y avanzarán en fortalecer la 55
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