El otro partido

agitación social por el precio de las subsistencias y el desempleo obrero. Las concentraciones de aficionados al fútbol que se transformaban en manifestaciones callejeras de protesta obligaban a la intervención represiva de gendarmes que embestían a la multitud con caballos. Aquellos eran años en los que el proyecto modernizador de Leguía era duramente cuestionado y su gobierno se derrumbaba, en parte, por su apuesta por el capitalismo inglés y norteamericano y el estallido de la crisis económica internacional conocida como el crack de 1929, pero también por el autoritarismo frente a las demandas populares. Como era previsible, la FPF levantó el castigo al Club Alianza Lima, que reapareció el 9 de febrero de 1930 enfrentando al equipo argentino Atlético Tucumán, al cual venció por 3-0, en medio de bulliciosas manifestaciones de alegría y adhesión. Sin embargo, la FPF habría condicionado la reincorporación de Alianza Lima a una reorganización administrativa, que quitara poder a los jugadores al mismo tiempo que la federación se comprometía en respetar la autonomía del club23. En estas condiciones se consolida el papel del presidente del club Juan Bromley Seminario (1927-1931), quien en una entrevista dada al periodista Cesar Miró señaló que lo primero que hizo al asumir el cargo fue conseguir un local para el club, mediante el alquiler de una casona que quedaba en la plaza de armas del entonces novel distrito de La Victoria. Cuando llegué, Alianza era manejado por sus jugadores, a los que unía una gran amistad, por eso le llamaban los íntimos (…) eran jugadores de una gran capacidad que no puede discutirse y además hombres de muy buen carácter, grandes bohemios, muy divertidos. Pero debido a la falta de un hombre enérgico, el club andaba a la deriva, no contaban con ningún recurso. Mi primera gestión fue conseguir un local y alquilé una casa amplia en la Plaza de Armas de La Victoria (Bromley citado en El Comercio, 2001, p. 108). Juan Bromley (1894-1968), si bien no tenía orígenes oligárquicos, pertenecía a la clase media profesional y emergente de esos años, producto del proyecto leguiista: escritor, periodista, paleógrafo e historiador de la ciudad de Lima y funcionario del Municipio de Lima. Bromley era un intelectual que publicó setenta artículos de investigación y diez libros entre 1927 y 1960 y que inauguró un largo vínculo entre los intelectuales y el Club Alianza Lima, que se mantiene hasta nuestros días. Este dirigente, sin embargo, no escapó de las prácticas patrimonialistas que se consideraban legítimas en esos años, pues mediante sus relaciones personales consiguió varios apoyos de la Municipalidad de Lima para el club —entre ellos, 54

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