autónomamente, también reproducían formas de gestión patrimonialista. En efecto, el patrimonialismo era el espíritu de la época, con sus prácticas sociales jerárquicas y narrativas que lo legitimaban. 3.2. El proceso de institucionalización Con la rápida difusión del fútbol, el número de clubes que lo practicaban se incrementó sustancialmente; en consecuencia, surgió la necesidad de organizar y regular la competencia deportiva, lo cual se expresa en los intentos tempranos de institucionalizar formas asociativas de mayor escala, como asociaciones y federaciones. Sin embargo, desde un inicio este proceso fue contencioso. Las disputas entre dirigentes tenían una base económica, especialmente en la forma en que se distribuía la renta producida por la competencia entre los clubes y entre sus formas asociativas y los organismos deportivos que iban creando los gobiernos. Pero también existía una dimensión contestataria que es alimentada por el contexto histórico de grandes procesos de transformación y por la presencia de nuevas propuestas políticas reformistas e incluso revolucionarias como el anarcosindicalismo, el socialismo y, al final de este periodo, el aprismo. El primer paso en la institucionalización fue la creación, el 15 de febrero de 1912, de la Liga Peruana de Foot-Ball, por iniciativa de los ciudadanos británicos del club Lima Cricket R.C. Brown y H.Q. Redshaw y los peruanos Eduardo Fry, del Miraflores Sporting Club, y Víctor Trenemann, del Club Jorge Chávez. Este grupo promotor tenía fuertes vínculos entre sí, pues Fry había sido primero arquero del Unión Cricket y luego, promotor y fundador del Sporting Miraflores. La liga se propuso agrupar en una sola asociación a los principales clubes, a los que organizó por categorías (Primera y Segunda División); asimismo, reglamentó la práctica del fútbol y organizó por primera vez el campeonato nacional. Sin embargo, solo llegó a estar formada por 17 clubes de Lima debido a desavenencias con los clubes del Callao, que decidieron no participar y, por el contrario, tratar de organizar su propia liga. Incluso entre los clubes que decidieron continuar también existieron diferencias debido a la forma en que se decidió la pertenencia a la primera y la Segunda División. Según Alberto Cajas (1949), la clasificación se hizo según las actuaciones de los clubes en temporadas previas, procedimiento que fue cuestionado por algunos clubes que argumentaban que hasta ese momento no se había realizado ningún campeonato oficial, sino partidos que podían 39
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