El otro partido

definirse como amistosos. Los dirigentes de los clubes que lideraron la formación de la liga estaban vinculados a la colonia inglesa residente en el país y a la élite oligárquica modernizadora. Este primer grupo, a cuyos miembros se les llamaba los «gringos» o «blancos», fue cuestionado por los dirigentes de los clubes obreros y populares porque monopolizaban la directiva y las comisiones de trabajo, con el argumento de estar mejor preparados educativamente y conocer las reglas y la práctica del fútbol. Este sustento era considerado legítimo no solo por los dirigentes que lo enarbolaban, sino también por los principales medios de prensa y un amplio sector de la población. Así, los dirigentes, haciendo uso de sus vínculos personales, promesas de favores futuros y apelando a la fuerza de una narrativa justificadora, lograron elegir como primer presidente de la liga al señor H.H.G. Redshaw del Club Lima Cricket de la comunidad británica residente en el país. De este modo, las élites proveían tanto el conocimiento para diseñar las reglas como también los cuadros directivos del emergente campo del fútbol. En este periodo inicial, contactos, recursos económicos y conocimientos sobre la práctica, todos elementos obtenidos de otro campo — el de las jerarquías sociales en Lima—, sirvieron para configurar un nuevo espacio en donde las élites reprodujeron su hegemonía cultural. En el Callao, el fútbol se desarrolló de manera diferente al de Lima, ya que no tenía clubes de inmigrantes ingleses ni de obreros, pero sí de barrios y colegios. La rivalidad territorial entre Lima y el Callao se trasladó al ámbito institucional, de modo que los clubes chalacos rechazaron cualquier participación en las actividades de la liga y denunciaron que estaba dominada por los «señores de siempre». Por su lado, los dirigentes limeños de la liga tampoco tuvieron el interés real de incorporar a clubes de otras jurisdicciones, ya sea del Callao u otras provincias16. El resultado fue que en 1919 se fundó la denominada Liga Chalaca. Así, aunque en el Perú coexistían dos asociaciones de fútbol, solamente una era considerada como el modelo referente. Por otro lado, no todos los clubes limeños estaban en condiciones de participar en una primera competencia deportiva como el campeonato nacional de 1912 (Álvarez, 2013) —nótese que, a pesar de las diferencias, el sentido común indicaba que la liga nacional podía estar integrada únicamente por Lima y el Callao, con lo cual se relegaba a los clubes de provincias—. La mayoría de los clubes eran frágiles institucionalmente y de allí que solo al mes y medio de iniciado el torneo, el equipo de la 40

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