El otro partido

Al respecto, el alcalde de Lima de 1900 Benjamín Boza, en su memoria de gestión de dicho año, afirma: Hay una verdadera carencia de espectáculos para el pueblo, y esto es, sin duda, la causa de que la mayor parte de nuestra clase jornalera y proletaria distrae en licor y otros bajos placeres una parte relativamente considerable de sus salarios, lo que no le permite el saludable hábito del ahorro, que aseguraría su bienestar, el provecho de la familia y el progreso de la sociedad. Los espectáculos que por ahora tenemos no se hallan al alcance del pueblo, excepto las tandas y corridas de toros que no ofrecen enseñanzas morales (…) es pues patriótico y moralizador iniciar y promover diversiones populares que habitúen al pueblo, a espectáculos cultos separándolos de los centros perniciosos en que hoy gastan su cuerpo y alma. Memoria del alcalde Benjamín Boza al Consejo Municipal de Lima en 1900 (F. Muñoz, 2001, pp. 145-146). La construcción paulatina del proyecto político deportivo que se concretiza en el Oncenio se puede seguir en el diario El Comercio, vocero de la oligarquía modernizadora. Este diario fue un entusiasta promotor de la práctica del deporte, de la necesidad de organizar clubes deportivos y también de que los municipios de Lima, Callao y balnearios promovieran su difusión entre los pobres, siguiendo el raciocinio del alcalde Benjamín Boza. El mismo año en que Augusto B. Leguía es elegido por primera vez presidente constitucional del Perú, El Comercio publicó dos artículos significativos. El primero, el 18 de junio de 1908 (citado en Cajas, 1949, p. 138), titulado: «Nuevas tendencias populares-La afición al fútbol», afirma que hasta ese año el fútbol había sido practicado por «jóvenes de la clase pudiente y buen número de la clase media, pero eran pocos los de la clase popular que se dedicaban al juego». Sin embargo, el artículo continúa e indica que desde hace poco habría entre los pobres: … una evolución en sus diversiones y pasatiempos, que se inclinan poco a poco en el sentido del sport y particularmente del juego de foot-ball (…). Hay que fomentar esto por todos los medios posibles, esa evolución presenta un paso más de cultura para nuestras clases populares. Las Municipalidades podrían fomentar esas buenas tendencias teniendo agentes en los campos sportivos que proporcionaran gratuitamente pelotas de foot-ball a los muchachos pobres, estableciendo pistas cercadas en las cuales puedan dedicarse estos, tranquilamente a sus juegos. El segundo artículo, publicado el 30 de junio de ese mismo año (citado también en Cajas, 1949, p. 139), repite la misma argumentación, solo que 28

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx