El otro partido

disciplina pruso-alemana, tal como plasma Henry Contamine en La Revanche (1871-1914). De hecho, luego de ganar la guerra, en Prusia se expande la práctica de la gimnasia-turnen (Spivak, 1977). Junto con las influencias inglesa y luego la norteamericana, la francesa en los años formativos del deporte en el Perú sería determinante, como veremos más adelante, durante el Oncenio de Leguía. Posteriormente, en el primer mandato del civilista José Pardo y Barreda (1904-1908) la agenda educativa reaparece como componente central de la formación física. Como resultado, en 1908 se contaron dos mil quinientas escuelas, el doble de las disponibles en 1905, con capacidad de recibir aproximadamente a doscientos mil alumnos (MINEDU & OEI, 1994). Durante su segundo mandato (1915-1919), la educación física se impulsó en los niveles primario, secundario y normal. Específicamente, el fútbol comienza a hacerse más popular en esta época, tanto así que el gobierno decide difundir cuatro mil ejemplares de su reglamento en todos los colegios (Flores Marchan, 2009). 1.2. La modernización tradicionalista y el fútbol6 Desde 1890 la oligarquía construye, en forma paulatina, un discurso modernizador de la sociedad peruana, aunque no sería sino hasta el segundo periodo del presidente Augusto B. Leguía (1919-1930), conocido como el Oncenio, que el proyecto adquiere la consistencia narrativa de «La Patria Nueva». Este se expresa en iniciativas desde el Estado (gobierno, municipios, escuelas públicas) de promover la educación física y los deportes como los medios para construir un nuevo hombre peruano que sea forjador de la nación. También se plasma en la búsqueda de asesoría internacional que ofrezca sustento técnico y profesional al desarrollo de los deportes. En este proyecto, la educación física y la práctica de los deportes desde un inicio fueron considerados claves para el proceso modernizador, ya que fueron concebidos como un método efectivo para corregir las «debilidades» físicas y morales de los individuos, al dejar de lado prácticas y diversiones tradicionales de origen colonial, consideradas nocivas y bárbaras como las peleas de gallo, los toros y los juegos de azar. Se postulaba que, a través de la educación física y la práctica del deporte, se podía modificar el carácter voluble e indisciplinado de los limeños e inculcarles nuevos valores de modernidad, disciplina y racionalidad. 27

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx