El otro partido

difusores del fútbol. Probablemente inspirado en este contexto, Ramón Castilla publicó en 1855 el primer Reglamento de Instrucción Pública, en el cual establece que la orientación de la enseñanza es «moral, religiosa, intelectual, estética y física» (Flores Marchan, 2009). Más adelante, Manuel Pardo, fundador del Partido Civil, se convirtió en uno de los primeros presidentes en articular un discurso coherente sobre el rol de la educación en el Perú. Convencido de que tenía que servir como el principal vehículo para la formación de ciudadanos, emprendió una serie de reformas que tuvieron por fin profundizar el alcance de la educación, siendo una de las más importantes la obligatoriedad y gratuidad del primer año de educación primaria (Mc Evoy, 2017)5. Con la caída de Pardo, la llamada «modernización tradicionalista» recoge superficialmente la importancia de la educación en la formación cívica. Piérola ordenó una nueva «Ley Orgánica de Instrucción» en 1895 (promulgada por Eduardo López de Romaña en 1901), que flexibilizó los criterios para asumir la docencia. Mientras que con Pardo el magisterio asume un rol central como el núcleo ideológico de la vida cívica, Piérola dictamina la «enseñanza libre»; esto es, que cualquier persona que reúna la «moralidad» y «capacidad» suficientes podía abrir un establecimiento educativo (MINEDU & OEI, 1994). Estos vaivenes dilatan el avance de la educación física en Perú —o de la educación, en general— a diferencia de otros países latinoamericanos, como Chile o Colombia. Recién a inicios del siglo XX el ejercicio físico comienza a ser pensado como integrante de la educación básica, en el contexto del proyecto modernizador de la oligarquía. El filósofo, educador y diplomático Alejandro Deustua justifica que las aspiraciones espirituales podrán alcanzarse sobre la base de ejercicios gimnásticos capaces de vigorizar los miembros, «como fuerza física y biológica puesta al servicio de la dinámica espiritual» (Deustua, 1902, p. 231, citado en Marceillac, 2014). Esta filosofía comienza a traducirse a la práctica en 1903. Gracias a un convenio firmado con el gobierno de Francia en tiempos de Piérola, en ese año llega a Lima una misión militar integrada por el capitán Emilio Gross, profesor de educación física, y Fernando Charlton. Ellos fueron responsables de formar a los primeros monitores en educación física en la Escuela Militar de Chorrillos en 1906 (Flores Marchan, 2009). La educación física en Francia se inspira en la disciplina militar prusiana. Se pensaba que si se quería una juventud fuerte, entrenada en el uso de armas y capaz de enfrentar cualquier vicisitud, se tenía que imitar la 26

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