El otro partido

De igual manera sucedía en otros equipos. En un especial de la revista Debate de diciembre de 1995, se le consultaba a Manuel Burga, quien en 2002 asumiría la presidencia de la FPF en reemplazo de su mentor Nicolas Delfino, por qué consideraba que los clubes no eran instituciones. Respondió que los equipos nunca habían sido obligados al cumplimiento de los requisitos mínimos para que tuvieran el carácter de «club». Por otro lado, señaló que una cúpula de dirigentes siempre manejó las instituciones con afanes y planes a muy corto plazo, sin más objetivos que el campeonato de cada año. Concluyó diciendo que los clubes estaban dirigidos por mecenas, quienes salían de dichas instituciones una vez terminada su gestión. En la misma edición de Debates, exdirigentes y dirigentes en funciones de distintos clubes de fútbol coincidieron en que estos no eran instituciones con solidez económica. Augusto Claux señaló que los clubes deberían asegurar la planilla de los jugadores, tal como sucedía en España a través de una fianza para participar en los campeonatos nacionales. Por su lado, Francisco Lombardi añadió que era necesaria la creación de clubes económicamente solventes, dado que el fútbol requiere un manejo empresarial con metas a mediano y largo plazo y que apunte a la consolidación económica de las instituciones que pretendan competir en el ámbito profesional. Experiencias personales de uno de los autores de este libro corroboran este diagnóstico. Los dirigentes principales de los clubes, con algunas excepciones, solo se interesaban por el corto plazo e incluso veían la formación de jugadores menores como un gasto innecesario que distraía recursos para contratar al veterano jugador extranjero que, según ellos, les daría el campeonato. También se recelaba a quienes proponían reformas institucionales y abrir los clubes a socios nuevos o hacer transparentes la gestión del club y los presupuestos; a ellos se les acusaba de no saber nada del fútbol en comparación con ellos, que sí habían bebido de las experiencias de los viejos dirigentes históricos. El reconocido educador Constantino Carvallo (2010), luego de una década de experiencia en el fútbol, propuso una tipología de los dirigentes de esos años, que resulta útil para comprender a los personajes que pululaban en los clubes. Por supuesto, no se trata de una tipología científica pero sí resulta conveniente para entender la cultura de gestión en el manejo cotidiano de los clubes. Para Cavallo, la figura del dirigente «honesto», aquel que coloca los intereses de la institución antes que los 203

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