El sometimiento al régimen FIFA trajo cierta estabilidad al fútbol nacional y Delfino se convirtió en primer dirigente de la FPF autónoma, cargo en el que permaneció entre 1992 y 2002. La FIFA reconoció su gestión y lo nombró miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA y del Comité Ejecutivo de la CONMEBOL; un salto internacional importante en su trayectoria como dirigente deportivo. Si bien su gestión no pudo obtener logros deportivos significativos, sí logro dotar de solvencia económica a la FPF; gracias a la inyección de financiamiento de la FIFA pudo construirse la Villa Deportiva Nacional (Videna), sede de la FPF y de la selección nacional de fútbol. Para esta obra, Delfino logró que el gobierno de Fujimori le adjudicara a la FPF un terreno de propiedad del Estado de 50 000 metros cuadrados en el distrito de San Luis. También consiguió que la empresa transnacional Coca Cola, sponsor de la FIFA, financiara la construcción en tres etapas (FPF, 2012). Entre sus detractores estaban quienes creían que le faltó decisión para impulsar verdaderas reformas de fondo. Por ejemplo, en 1994, José Pékerman, el famoso DT argentino, formuló un proyecto deportivo de largo plazo para formar a las selecciones peruanas del futuro. Aunque la propuesta parecía prometedora, Delfino decidió rechazarla (Villamarín, 2014). La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) apostó por su plan y los resultados llegaron de inmediato: Argentina campeonó en los mundiales juveniles de 1995, 1997 y 2001; también se llevó dos copas sudamericanas sub 20, en 1997 y 1999. Durante su mandato también se le acusó de posibles malversaciones de dinero. Recién en 2004, el grupo de trabajo de promoción y desarrollo del deporte que investigaba presuntas irregularidades que habría cometido la directiva de la FPF, presidida por Manuel Noriega, de la Comisión de Juventud y Deporte del Congreso de la República del Perú197, lo sometió a su escrutinio por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y defraudación tributaria. Según el informe aprobado por unanimidad por esta comisión, en el periodo 1995-2004, Delfino no habría declarado a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) ingresos por al menos S/ 4 799 661.83. Al explorar las posibles raíces de este desbalance, la comisión identificó dos posibles causas. La primera fue la no declaración de ingresos del Instituto de Educación Superior Particular Alfonso Huapaya Cabrera, propiedad de la FPF, durante al menos tres años. Y la segunda, más grave, la distribución del superávit de la Comisión Corea Japón 2002, cuyo monto total ascendió a 198
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