El otro partido

representantes elegidos entre los presidentes de los clubes de Segunda División. Un segundo cambio es el divorcio del manejo del fútbol del control del Estado peruano. En su artículo 5, la FPF establece que cualquier diferencia eventual entre las bases, clubes y miembros en general tendría que ser llevada al tribunal arbitral de la FPF; es decir, que no podrán entablar litigio ante tribunales ordinarios del Poder Judicial peruano. Este artículo sigue lo planteado en el estatuto FIFA, que establece que los miembros de la organización solo podrán entablar litigio ante su propio tribunal. Hasta inicios de la década de 1990, el Estado había mantenido el control político, administrativo y regulatorio sobre el fútbol peruano. El mismo Nicolás Delfino había sido nombrado por el IPD y ratificado por el Ministerio de Educación. Sin embargo, la adecuación del estatuto a la reglamentación FIFA no solo generó que el Estado abandone el control político, sino que pierda la capacidad de tener injerencia y control alguno sobre la FPF, sobre la selección nacional e incluso sobre los colores patrios en las camisetas de los representativos nacionales. Las implicancias de estos cambios no solo se vieron en la relación entre el Estado y la FPF, sino que el abandono del Estado como ente regulador abrió la posibilidad de que la FIFA asumiera el rol que en décadas anteriores había cumplido el Estado peruano. Así, la FIFA se erigió como el organismo que promueve, pero al mismo tiempo financia económicamente y protege política y legalmente el papel de la nueva FPF. Finalmente, si tomamos en cuenta que la promulgación de esta ley fue promovida por congresistas del oficialismo o aliados al fujimorismo, como Trelles y Rey, podemos señalar que el proyecto neoliberal en el Perú, representado principalmente por el gobierno fujimorista, no solo creó las condiciones necesarias para que esto suceda, sino que fueron sus propios representantes quienes aprobaron la «apropiación» de la Federación Peruana de Fútbol. Así, podemos concluir que el proyecto neoliberal cumplió un rol promotor en este proceso. Con las facultades otorgadas por el CCD dominado por el fujimorismo, Nicolás Delfino y su directorio —integrado, entre otros, por Manuel Burga — acordaron constituir una asociación civil privada sin fines de lucro, a la cual denominaron Federación Peruana de Fútbol. El título fue inscrito en Registros Públicos en octubre de 1996 y es la persona jurídica que hasta el día de hoy gestiona y dirige el fútbol peruano. 197

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