propiedad suya180. Hace pocos años, Wagner confirmó haber recibido seis millones de dólares a cambio de su respaldo a Blatter181. Así, a partir de la década de 1990 la FIFA comenzó a constituirse y a operar como si fuera una empresa transnacional, a pesar de ser formalmente una organización sin fines de lucro. Como organización no gubernamental internacional, cuenta con el beneficio de exceptuarse de impuestos nacionales por sus actividades, y como centro financiero offshore, amparado por la ubicación de su sede en Suiza, sus actividades financieras no pasan por los procedimientos de los Estados ni se someten a sus responsabilidades (Sugden & Tomlinson, 1998). Esta naturaleza, según sus críticos, permitió que se emplearan posiciones en la estructura de gobierno de la FIFA como mecanismo para pagar favores. Desde 1999, la FIFA comenzó a transferir un millón de dólares a cada federación cada cuatro años, gracias al crecimiento económico exponencial que experimentó. Además, de las 191 naciones que integraban la FIFA en 1996, 83 pertenecían a alguno de los 19 comités temáticos que, en teoría, tomaban decisiones sobre ejes de trabajo de la FIFA (Sugden & Tomlinson, 1998). Estos comités eran rotativos; así, en menos de una década todos los socios podían haber pasado por alguno de ellos: fútbol femenino, protocolo, médico, réferis, seguridad, entre otros. A pesar de que las decisiones más importantes las tomaba el secretario general en consulta con el presidente de la FIFA, los comités eran espacios valiosos porque eran el mecanismo formal para efectuar transferencias a sus miembros. Según Jennings (2006), los favores por mantener a Blatter en el poder eran pagados bajo la figura de viáticos, dietas, entradas, sueldos especiales y otros conceptos. Otro mecanismo para subvencionar a los asociados más leales era el nombramiento en el Comité Ejecutivo de la FIFA, uno de los puestos mejor recompensados en el mundo del deporte y donde cada uno de los 24 dirigentes recibe 50 000 dólares anuales libres de impuestos, además de eventuales pagos adicionales. Todos estos mecanismos tenían el objetivo de hacer partícipes a los dirigentes de la «generosidad» del presidente de turno y del sistema FIFA. La FIFA ha generado reglas internas y una estructura jerárquica que le permiten gobernar de manera transnacional, configurándose como un cuerpo de gobierno articulado que cruza las fronteras de los Estadosnación y no necesariamente se somete a estos. Además, para garantizar la autonomía de la organización, se ha recurrido al soft law del derecho 181
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