los políticos buscaran interferir con el fútbol o cuando ocurrían desviaciones en los procesos democráticos. Es importante subrayar que este no es un mecanismo aplicado a todos los miembros de manera uniforme: los casos de Cuba, Qatar o China177 son ejemplos vigentes de intervención del Estado en el fútbol. En ese sentido, existen espacios para el desarrollo de políticas estatales, aunque la propia FIFA haya propuesto mecanismos más agresivos para controlar el accionar de los gobiernos nacionales y subnacionales. Otro discurso poderoso que movilizó fue el del fútbol como un vehículo pacificador (Sugden & Tomlinson, 2018). El programa bandera de la FIFA «Fútbol para la paz» reunía a activistas y líderes sociales para diseñar programas de recuperación de población vulnerable a través de la práctica del deporte, especialmente en el caso de niños y adolescentes en zonas violentas. Otros aliados emergieron en este camino, como el Comité del Deporte para la Paz y el Desarrollo de la UNESCO. Así pues, hechos icónicos reforzarían este mensaje, como la intervención del ex jugador del Chelsea Didier Drogba, quien pidió una tregua en Costa de Marfil, país desolado por la guerra civil, para unirse bajo una sola bandera durante la Copa de Naciones Africana. Aunque la FIFA continuó manteniendo cuestionables relaciones con países bajo regímenes antidemocráticos, y en algunos casos en pleno conflicto (como Afganistán o Iraq), la lucha contra el racismo y la promoción del fútbol por la paz ayudaron a soterrar los otros eventos y a mantener una imagen de unidad y compromiso. Esto permitió, simbólicamente, mantener a los asociados unidos bajo algunas ideas comunes que visibilizaran el mejor rostro de la FIFA e, idealmente, desviaran la atención de la poca transparencia en su gestión178. El segundo fenómeno que ayudó a reforzar el control de la FIFA sobre los asociados fue el exponencial crecimiento económico que se experimentó en la década de 1990 y que permitió generar recursos para mantener a las asociaciones afiliadas en línea con sus políticas. Las cifras millonarias eran consecuencia del incremento de los torneos internacionales de competencia y de la cobertura global de los medios informativos (más canales de televisión, más publicidad, más patrocinios), lo que dio a Havelange recursos para impulsar el crecimiento de la organización. Al tener el manejo de una actividad con alcances globales, la estructura de la FIFA se basa en un ente central privado que agrupa a federaciones 179
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