cupo para participar del mundial y ambos continentes reunían 18 representaciones. Las críticas arreciaron en 1973, cuando el secretario general de la FIFA, y brazo derecho de Rous, Helmut Käser informó que el uso del Estadio Nacional de Santiago, conocido centro de tortura y detención de los opositores al dictador Pinochet, no era un impedimento para jugar el partido de repechaje para la Copa Mundial (Eisenberg, 2006, p. 58). Sir Stanley buscaba mantener el control del fútbol mundial como había sido hasta ese momento: eurocéntrico, blanco y cerrado. Estaba convencido de que organizar una nueva copa del mundo en Europa e invitar a algunos equipos sudamericanos sería premisa suficiente para volver a ganar la presidencia (Jennings, 2006). Los conflictos y las tensiones fueron aprovechados por el brasileño João Havelange para ganar la elección a la presidencia de la FIFA en 1974. «Soy un vendedor de un producto llamado fútbol», fueron las palabras de Havelange cuando accedió al cargo, cuya entrada significaría una renovación de la organización, tanto a nivel interno, en la relación entre la dirigencia y los miembros, como a nivel externo. Las promesas de la campaña del brasileño se centraron en incrementar a 24 los cupos para participar en el mundial de fútbol, crear nuevos torneos mundiales a partir de nuevas categorías (como la sub 18 y el Torneo Intercontinental de clubes) y poner los recursos prioritarios a disposición de las asociaciones más necesitadas para mejorar su nivel competitivo. Este último rubro incluía distintos mecanismos de subvenciones traducidos en la construcción de infraestructura, la creación de nuevos cargos, entrega de apoyo técnico, programas de menores, entre otros. Este paquete de propuestas abrió las puertas de la FIFA a nuevos miembros, especialmente a las naciones africanas y asiáticas. Como vimos en el capítulo sobre 1970, además, Havelange contó con el apoyo sudamericano de Lito Salinas para consolidar su mandato, lo cual permitiría consolidar su imagen de líder interesado por la descentralización del fútbol. Su apoyo a Sudamérica, asimismo, se vio reflejado en la organización de dos mundiales de fútbol en este continente durante su mandato (Argentina 78, México 82). Havelange era considerado un líder carismático y renovador en un medio dominado por la tradición. Rous tenía 79 años, una vida dedicada a la dirigencia deportiva y con pocos altibajos en la dirigencia. Aunque podía entender otros idiomas, usaba siempre el inglés para dirigirse a sus 175
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx