El campo deportivo, así constituido, sufre una primera coyuntura crítica con el GRFA, que, desde su proyecto político deportivo, buscará destruir el pacto de caballeros para promover el acceso popular y masivo al deporte, sobre todo amateur. Si bien a inicios del siglo XX, en el Oncenio de Leguía, también se emprendió una reforma importante desde el Estado que impactó al deporte, tal iniciativa fue resultado de la influencia de ideas modernizadoras de un sector de la élite. En la década de 1970, al contrario, ocurre un esfuerzo organizado de un grupo de militares reformistas por quebrar la columna vertebral de la dominación tradicional, siendo el fútbol uno de los espacios de su expresión. Entendemos por proyecto político al conjunto de ideas, creencias y representaciones de lo que debería ser la vida en sociedad, que motiva la acción de individuos y grupos por alcanzarlo. El proyecto político, tal como lo consideramos en esta publicación, es un horizonte de ideas y creencias que van más allá de los proyectos ideológicos partidarios. Creemos que los hay de distinta índole, grado de elaboración y tipo de actor involucrado. Lo central es la existencia de una propuesta de vida que incluso pudiera ser embrionaria, pero que convoca a la acción social y política de grupos de individuos (Dagnino, Olvera & Panfichi, 2006). La dimensión deportiva del proyecto político se refiere al papel que tiene el deporte en la constitución o transformación de la nación. En el caso peruano, los proyectos, no obstante las diferencias políticas o ideológicas de sus promotores, se caracterizan por concebir la práctica del fútbol —y de los deportes en general— como un instrumento para promover cambios sociales, insuflar amor patrio y obtener apoyo popular a un régimen político. Y con ese sentido, da lugar a políticas deportivas promovidas por el Estado. Si bien los proyectos son resultado del posicionamiento que dan algunas fuerzas políticas al deporte, también responden a la influencia de corrientes internacionales; esto es, a modelos de gestión deportiva y de filosofía del deporte que dan forma a los emergentes mecanismos de gobernanza global. En la lectura de larga duración que propone este libro, el proyecto político deportivo es identificable en dos momentos de nuestra historia contemporánea: el Oncenio de Leguía y el GRFA. Ambos coinciden con los giros que asume el lugar del deporte en la sociedad a nivel internacional. En el primer caso, por la reformulación modernizante del rol de las élites y, en el segundo, por el impulso al acceso popular al deporte que promueven algunos regímenes reformistas o populistas (Yoder, 2016). 16
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx