El otro partido

justamente también es entre rivales regionales o locales. Entonces, nosotros también tenemos esas rivalidades. Igual que [en] Alemania: tú tienes [a] los tiroleses y [a] los bávaros. Igualito es acá: los wankas que se odian, pues, con los ayacuchanos… un partido Unión Huaral con Juventud la Palma, que son de Huacho, llenaba los dos estadios. Pero jugaban el Unión Huaral con el León de Huánuco, como no tenían ninguna rivalidad, nadie iba a ningún estadio. Imagínate que juegue el Alfonso Ugarte de Puno con el UTC de Cajamarca; no se conocen para nada. Entonces, nos juntamos un grupo y pensamos «ya sabemos que así es. ¿Qué hacemos?». Y ahí es que se crea la regionalización del fútbol (entrevista, 25 de agosto de 2016). Augusto Moral y Ricardo Miranda Tarrillo, quienes presidían la ADFP, querían ampliar el número de equipos participantes en el campeonato de 30 a 40, mientras que los clubes regionales querían que el número de equipos clasificados a la segunda parte del torneo aumentara de 14 a 20, lo cual permitiría la clasificación de dos equipos más de las regiones Norte y Sur y solo uno más de las regiones Centro y Metropolitano. Ni los clubes emergentes ni la FPF estaban de acuerdo con la propuesta de Moral y Tarrillo por considerar que era una imposición «desde arriba». La FPF percibía que Moral había logrado que la asamblea de la asociación le otorgara facultades a la Comisión Reestructuradora del Torneo para elaborar este nuevo sistema y ejecutar la ampliación. A pesar de que Moral buscó respaldo en el IPD, su propuesta no logró asidero en ese momento. La comisión reestructuradora, entonces, decidió mantener el mismo sistema de campeonato de 1984 y advirtió que cualquier otra propuesta sería antieconómica para los equipos participantes148. Ese año, la FPF se demoró en aprobar las bases del torneo y, por ende, a finales de febrero aún no podía iniciarse el campeonato. Los contratiempos y las ansias de cambiar el campeonato no tomaron en cuenta la situación económica de los clubes ni la sostenibilidad del torneo. Desde inicios de la década, los clubes ya se encontraban en mala situación económica, hecho que se fue acentuando hasta evidenciar la poca funcionalidad del sistema de clubes en todos los niveles. En efecto, ya en 1981 el Campeonato Nacional tenía un déficit de 24 millones de soles149 y el IPD amenazó con suspenderlo. Los clubes tampoco tenían los recursos suficientes para pagar las bonificaciones, gratificaciones y el seguro social que los jugadores habían obtenido durante el GRFA. El Club Alianza Lima había llegado al cambio de gobierno con un déficit presupuestal y deudas con el 90% de sus jugadores, a tal punto que 155

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