El otro partido

la noche que empezaba este mercado, tenía que haber analizado mis fortalezas y mis debilidades y las del otro. Entonces, yo analizo los puntajes, la asistencia, este cuánto va a llevar allá, cuánto ha llevado la vez pasada, qué le conviene, qué no le conviene (entrevista, 25 de agosto de 2016). La estructura del Campeonato Nacional también fue un punto de controversia durante aquella década. Se inició una agresiva descentralización del fútbol a partir de a la aprobación de los Torneos Regionales Descentralizados, que permitían mayor protagonismo de los clubes de provincia. En 1982, se cambiaron por primera vez las reglas de juego del todo contra todos y pasó a jugarse en tres grupos regionales: Norte (5 equipos), Sur (5 equipos) y Metropolitano (6 equipos). Esto habría sido promovido por Ricardo Miranda Tarrillo, ex dirigente de Juan Aurich145. A fines de ese mismo año, se evaluaron dos proyectos de torneo: uno que incluía la participación de 18 equipos en la liga profesional y otro que elevaba el número a 24146. En 1984 se decidió impulsar formalmente un nuevo Torneo Regional Descentralizado, que dividía al territorio en cuatro regiones de competencia: Norte, Sur, Oriente y Centro. El torneo consistía en dos etapas: la primera era el Campeonato Regional, en el que los equipos de cada región se enfrentaban mutuamente. Los ganadores de cada localidad pasaban a la segunda etapa del torneo, el Campeonato Descentralizado, en el que se disputaba el título de campeón anual. En ambas partes del torneo se jugaban liguillas para decidir quiénes representarían al Perú en la Copa Libertadores147. Este sistema permitiría que, año tras año, el número de equipos de Primera División continuara aumentando sin un tope claro, ya que no existía una posición unánime entre clubes respecto al número de equipos que debían competir por región. Por ese motivo, y pese al cambio reciente de reglas, en enero de 1985 estaba activa otra vez una comisión de reestructuración del campeonato, presidida por Fausto Alvarado. El sustento de estos cambios, según uno de sus promotores y ex presidente de la ANFP, era que la descentralización del fútbol permitiría cosechar aficiones. Esto se basaba en la creencia de que la afición por el equipo local era tan apasionada que se podía traducir en ingresos por taquillas. Según este dirigente, los partidos con buena asistencia se desarrollaban entre aquellos equipos locales con una vieja rivalidad, y entre los que incluso podría haber un componente étnico: En Sevilla hay dos equipos: el Betis y el Sevilla, y se odian. Esa rivalidad es la que hace mover al público. Argentina tiene un fútbol de esa naturaleza porque 154

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