El otro partido

perdió público rápidamente, mientas que la ADFP, comandada por equipos de provincia, realizó dos torneos zonales con cinco equipos en cada uno. Como la rivalidad departamental estaba en su cumbre, los torneos de la ADFP tuvieron éxito y fueron económicamente rentables. En consecuencia, el fracaso de la AM obligó a sus miembros a reintegrarse a la ADFP139. Para frenar el creciente liderazgo que asumían los clubes de provincias, los clubes tradicionales limeños empezaron a debilitar a los equipos provincianos. En tal sentido, prestaron algunos de sus jugadores de la reserva y divisiones menores a los clubes de provincia que no contaban con planteles completos, a cambio de una retribución de favores entre los cuales estaba votar por los clubes benefactores en los cargos de la asociación. El préstamo de jugadores condicionado a favores ya funcionaba entre los clubes de Lima, con la importante diferencia de que se trataba de arreglos entre pares. En efecto, los préstamos formaban parte de un arreglo de reciprocidad. En contraste, en la década de 1980, el préstamo se reinventó en condiciones asimétricas para producir las bases de una relación clientelar: Los dirigentes de los equipos tradicionales prestaban jugadores (…) ya sea gratis o pago mitad-mitad, con la condición de que no jueguen cuando ellos se enfrenten. Muchos equipos como Junín y Ugarte de Puno, que en esa época ya estaban un poquito de capa caída, aceptan, y comienzan a boicotear al grupo mayoritario (entrevista, 25 de agosto de 2015). Con los dirigentes tradicionales al mando de la asociación, los nuevos clubes fueron desfavorecidos otra vez. Al respecto, la prensa describe varios posibles abusos cometidos contra los clubes de provincia durante esos años: Universitario de Deportes se habría beneficiado en la elección de sedes frente al Torino de Talara en 1980140. Ese mismo año, al club Sporting Cristal se le permitió hacer reiterados reclamos frente al club Juan Aurich cuando el resultado no les favorecía141; en 1981, el delegado del club Alfonso Ugarte denunció a Augusto Moral, presidente de la ADFP, por presuntas maniobras a favor de Universitario y Alianza Lima para impedir que su equipo clasificara a la Copa Libertadores142. Además, el periódico señala que en 1983 los delegados del Melgar de Arequipa, de Bolognesi y Unión Huaral se enfrentaron a Alianza Lima por la programación de las fechas de los partidos durante los fines de semana143. Este último episodio revela que, en caso de diferencias, se solía fallar a favor del club tradicional. Según la usanza de entonces, el «dueño de 152

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