El otro partido

permitió que ninguna de las entidades dirigiera cabalmente el deporte: cuando una de ellas lograba supremacía, sus mecanismos de gobierno eran limitados y dependían del clima político de la época. Durante todos esos años, el equipo peruano no logró tener una federación ni una comisión seleccionada ni un solo entrenador constante. 6. DESORDEN EN LAS DIRIGENCIAS TRADICIONALES Y EMERGENTES El desorden patrimonialista del gobierno del fútbol también ocurría dentro de la misma asociación de clubes. Si bien es cierto que el patrimonialismo en los clubes fue una característica común desde inicios de siglo XX, la novedad en la década de 1980 fue la consolidación de nuevas dirigencias emergentes de provincias, pero que actuaban bajo la misma dinámica. Estas últimas desafiaron el poder de los dirigentes de los clubes tradicionales en la asociación. No obstante, ninguno tuvo un proyecto claro y sostenible sobre la profesionalización del balompié. Más bien, las peleas por el liderazgo desembocaron en un Campeonato Nacional de fútbol profesional caótico y con clubes en bancarrota. Como hemos visto en el primer capítulo de este libro, desde los años formativos del campo del fútbol, los dirigentes de los clubes actuaron como benefactores, varios de ellos se comportaron incluso como los dueños de sus organizaciones. A pesar de los intentos de profesionalización del deporte, de los derechos ganados por los jugadores durante el gobierno militar y de la erosión del régimen oligárquico, el modo de gobierno de los clubes de fútbol no cambió demasiado durante la década de 1970. Desde 1966, el torneo nacional de fútbol de Primera División aceptó la incorporación de equipos de provincia. Estos fueron poco a poco posicionándose favorablemente hasta sobrepasar en número a los equipos limeños. En 1969, el club Juan Aurich de Chiclayo quedó segundo en el Torneo Descentralizado y logró clasificar a la Copa Libertadores. En 1973, el club Defensor Lima fue el primer equipo emergente limeño que campeonó en el Descentralizado, mientras que el club Unión Huaral se hizo de este torneo en 1976 y el F.C.B Melgar de Arequipa lo ganó en 1981136. Al finalizar la década de 1970, los delegados de los equipos emergentes y de provincia ya habían pasado en número a los equipos limeños tradicionales dentro de la asociación. En palabras de un ex 150

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