El otro partido

Con una FPF que ahora inspiraba la confianza de las bases, se inició el proceso de adaptación a la Nueva Ley del Deporte. En ese contexto, democratizó su estructura y registró a los clubes como parte de su Asamblea de Bases, quienes elegirían al presidente y a los dirigentes de la federación. A partir de 1987, el Estado dejó de nombrar a quienes ocuparan los cargos más importantes de la FPF. Fue el senador Enrique Bernales Ballesteros, como presidente de la Comisión de Deportes de la Cámara Alta, quien presionó al IPD para que los clubes pudieran decidir sobre la FPF. En diciembre de 1987, Josué Grandes fue reelegido como presidente de la FPF bajo estas reglas, y el comandante Carlos Castro, representante de la ADFP, fue elegido vicepresidente. Pero a pesar de que se alcanzó cierto balance en el poder, este no fue garantía de mejorar los logros deportivos. La crítica coyuntura nacional era el telón de fondo sobre el que se inscribían los cambios en el fútbol: crisis política y económica a nivel nacional, e incluso hiperinflación y devaluación y con escasos recursos para el deporte. En este escenario, el lento proceso de abandono del Estado puede inclusive leerse como un proceso de transferencia de responsabilidades que no podía cumplir ante el inminente desborde. Ya en julio de 1988 la selección no tenía ni entrenador ni equipo técnico para iniciar los preparativos a las Eliminatorias del Mundial Italia 90. No obstante, se hizo una lista de 28 preseleccionados que empezarían los trabajos con el asistente de campo y el preparador físico. También se nombró al ex jugador de Universitario José Fernández como asesor de un futuro entrenador extranjero y, luego de algunos malentendidos entre la FPF y la Comisión Seleccionadora respecto al rol de Fernández con la selección, Grande lo ratificó como principal asesor de la federación126. Sin embargo, llegó setiembre y el técnico internacional prometido brillaba por su ausencia127. También había serios problemas para convocar a los jugadores. Desde 1987 algunos clubes, como Universitario de Deportes y Sport Boys, no permitían que sus jugadores fueran a las prácticas de la selección128. Lo mismo ocurrió en noviembre de 1988, cuando los jugadores de Universitario y Unión Huaral no viajaron a los partidos de la preselección nacional porque tenían compromisos que disputar en sus respectivos clubes129. Ese mismo año, los clubes más importantes tampoco podían ceder a sus jugadores porque estaban disputando la Copa Libertadores. Algunos echaron de menos los dispositivos legales que se diseñaron 147

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