El otro partido

únicamente sobre una trayectoria histórica de experiencias en el deporte — algo que sería muy común en cualquier campo de trabajo para identificar nuevos liderazgos—, sino que se basa también en el centralismo del deporte en Lima, en la pertenencia a redes y círculos familiares que reproducen los códigos del manejo deportivo y que se diferencian de «otros» a partir del cierre de acceso a su control. Durante esta década el Estado asumió un rol interventor que procuraba controlar este campo, pero fracasó. Motivos no le faltaron para emprender su labor. Como se demostró, las relaciones al interior de los clubes ocurrían en condiciones de inequidad, trato diferenciado y profundo menosprecio por el ingreso de clubes emergentes. Lamentablemente, el proyecto político deportivo del GRFA optó por aplastar a los clubes con distintas medidas que, aunque tal vez bien fundamentadas, agudizaron más bien las ya precarias condiciones en las que los clubes subsistían al presionar sus ingresos económicos. Como han observado otros investigadores, uno de los errores más importantes del GRFA fue la aplicación vertical de medidas que impidieron que los sujetos pudieran incorporarlas y normalizarlas en su accionar. Este error terminó por generar el rechazo de las dirigencias tradicionales, que, lejos de desaparecer, sobrevivieron y se expandieron hacia el aparato del Estado a partir de la reproducción de relaciones patrimoniales. La organización de la selección nacional de fútbol rumbo a eventos deportivos internacionales nos permitió acercarnos a la interacción entre el Estado y los dirigentes (ANFP y FPF) unidos por un objetivo. Este examen revela que las fricciones existentes son obstáculos en los proyectos seleccionadores y que impiden pensar en agendas de largo plazo, de renovación de cuadros y, en general, en el mantenimiento de un proyecto permanente de formación de jugadores profesionales. Las alianzas (y disputas) se activan con motivo de un mundial y luego todos vuelven a la agenda cotidiana de siempre. Sin embargo, a pesar de no poder transformar las estructuras del campo del fútbol profesional, el proyecto político deportivo del GRFA terminó introduciendo nuevos actores en la disputa por el control de dicho ámbito: los clubes provinciales. Estos adquirirán un rol protagónico en la siguiente década, en la que avanzaron con una agenda basada en la búsqueda de su reconocimiento en igualdad de condiciones, como pares, al interior de la cúpula deportiva, como veremos en el siguiente capítulo. 118

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