El otro partido

selección nacional y opinar sobre temas de interés, como la desgravación de impuestos de EPAPRODE o la situación de los jugadores peruanos en el extranjero. Sin embargo, a nivel internacional comenzó a perder protagonismo. Hacia 1973, su liderazgo comenzó a ser cuestionado con el impasse sufrido durante un viaje a Venezuela para mediar en la crisis dirigencial de su federación, que ponía en peligro su participación en el mundial de 1974. A Salinas se le denegó acceso a información que podría haberlo ayudado a diseñar mejores medidas para solucionar el problema. El episodio fue considerado por la prensa peruana como una afrenta que no solo dañaba la imagen de la CSF, sino también la del Perú. Al respecto el periodista Littman «Gallito» Gallo75 escribió el 11 de febrero de 1973 en La Crónica: «… no quiero en esta nota tomar defensa del Dr. Teófilo Salinas en su gestión como presidente de la CSF, sino como autoridad que es, a la que se le debe respeto —y no solamente por el cargo—… » (las cursivas son nuestras). Ese mismo año la prensa colombiana acusó a Salinas de favoritismo al negarse a anular un partido entre Millonarios y San Lorenzo por la Copa Libertadores, en el cual el cuadro argentino anotó un controvertido gol76. También fue acusado por las dirigencias de Venezuela, que atravesaban un conflicto representacional al tener dos federaciones de fútbol y consideraban que Salinas no había dirimido con imparcialidad77. En 1977 ocurrió otro episodio que puso entre paréntesis la importancia de Salinas en las esferas internacionales del deporte. El Perú fue impedido de participar en la reunión de la FIFA en la que se definiría la sede de la liguilla que disputaría con Brasil y Bolivia para clasificar al Mundial de Argentina al año siguiente. La explicación de la FIFA fue que la comisión seleccionadora no se encontraba acreditada a participar —aunque este no había sido un problema en mundiales anteriores—. Luciano Cúneo, como representante del INRED, aprovechó el momento para resaltar que la FFP era la entidad acreditada para representar al Perú ante la FIFA78. El rechazo a la figura de Salinas sería más notorio en 1978. Como recuerda Roberto Mejía Alarcón, secretario de prensa de la CSF, durante el mundial de fútbol que se desarrolló ese año en Argentina, Salinas declaró a la revista El Gráfico que para él el fútbol era, sobre todas las cosas, un deporte y no un negocio. Esta declaración iba directamente en contra de la visión de João Havelange, quien desde su elección comenzó a movilizar un acelerado aparato de auspicios millonarios para la organización de eventos 116

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