El otro partido

por el club argentino Vélez Sarsfield, sin que jugara mucho los siguientes meses. Solo se supo entonces que, días después, Morales Bermúdez había enviado un cable a Videla: En nombre del Gobierno Revolucionario y del pueblo peruano expreso a usted, y por su intermedio al pueblo argentino, nuestra calurosa felicitación por la obtención del título mundial. El deporte reafirma la integración de los pueblos de nuestro continente. El triunfo argentino también es de América. Los peruanos, ligados por los vínculos de la historia y una amistad eterna con los hermanos argentinos, comparten con ustedes la gran victoria. Firmado: general de división Francisco Morales Bermúdez (Gotta, 2008, p. 222). En respuesta, Videla se referiría a Morales Bermúdez como «dilecto amigo de la Argentina y mío en particular» (Gotta, 2008, p. 222). Más allá de las verdaderas causas de la derrota, la intervención del Estado en el comité seleccionador no ayudó a tener un equipo que llegara en buenas condiciones al torneo. Se siguió dependiendo de la fórmula ganadora de México 70 y el Sudamericano de 1975, sin promover una renovación activa del conjunto de jugadores. Mientras el proyecto político deportivo hacía correr a escolares a lo largo y ancho de la cancha del Estadio Nacional, no se idearon mecanismos para articular el talento emergente con la formación de un cuadro de selección. La intervención del Estado, además, demostró tener límites cuando el panorama geopolítico ingresó en la ecuación. Aunque no podemos comprobar la existencia de coacción al equipo peruano en Argentina, lo cierto es que la estrecha relación entre los dictadores de ambos países creó un clima de desconfianza en el que los logros deportivos dejaron de ser el objetivo único del equipo. Cuando lo que ocurre dentro de la cancha comienza a depender de lo que pasa fuera de ella, enfrentamos una crisis de poca claridad de objetivos, pero también de definición sobre los límites del fútbol profesional frente a otros campos de acción política. Llegamos a este panorama sombrío en coincidencia con la creciente pérdida de representatividad internacional del Perú en el gobierno de fútbol. En Argentina no hubo un Lito Salinas que pudiera proteger a los jugadores. ¿Qué ocurrió con el respetado dirigente? 5.1. Cambios en la organización internacional del deporte Durante la segunda mitad de la década de 1970, Teófilo Salinas continuó con sus conocidas apariciones en los medios para brindar su respaldo a la 115

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