Perú el 11 de junio, al finalizar el partido de Irán. Además, el equipo estaba dividido. Los jugadores de clubes nacionales no veían con buenos ojos que Muñante, que jugaba en el club los Pumas de México, cobrara más que el resto del equipo cuando todos realizaban el mismo esfuerzo. Otros también recelaban que Quiroga recibiera visita de sus familiares rosarinos en plena concentración. La tensión llegó al máximo el día del partido cuando el equipo recibió en el camerino la inesperada visita de Videla, quien entró acompañado por Henry Kissinger —ex secretario de Estado de los Estados Unidos y uno de los responsables del Plan Cóndor—. El dictador inició su saludo con un frío «hermanos latinoamericanos…» y habló sobre la unión latinoamericana, la fraternidad de los gobiernos, la unión de las razas, los intereses comunes de los pueblos y se retiró. Ningún jugador quedó tranquilo luego de esa visita (Gotta, 2008). ¿Cuántas veces un mandatario del equipo rival hace una visita tan íntima al contrincante —además, en el contexto de una dictadura en la cual la gente desaparecía sin dejar rastro —? Probablemente los jugadores recordaron el saludo de Velasco Alvarado en la cancha antes del partido contra Bolivia rumbo a México 70, pero en esa ocasión el gesto ocurrió en público y no hubo un discurso dirigido únicamente al equipo boliviano. Los jugadores en ese vestidor quedaron estupefactos. El nefasto 6-0 ante Argentina es uno de los episodios más oscuros de la historia del fútbol nacional. Hay mucha reserva al respecto, como si todos los jugadores hubiesen asumido como credo las palabras de Marcos Calderón: «La verdad de ese partido me la llevo hasta la tumba». Y, en efecto, así fue. El Perú perdería a Calderón en un trágico accidente aéreo en diciembre de 1987, en el cual perecería también todo el plantel de Alianza Lima. El desgaste físico, las divisiones internas, el saludo intimidatorio, la cercanía entre el Perú y Argentina, todos son hechos conocidos, que ciertamente podrían haber influido en el resultado final. Menos conocida fue la cuantiosa donación de cuatro mil toneladas de trigo que el país recibió de Argentina dos semanas después, hecho que despertó las sospechas de algunos periodistas acerca de la posibilidad de que algunos jugadores hubieran recibido pagos irregulares al finalizar el partido (Gotta, 2008). Además, llamó poderosamente la atención que el defensa central del equipo peruano Rodulfo Manzo fuera contratado después del mundial 114
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