Con la clasificación del Perú se inició un interesante periodo de intervención del Estado y que se enmarca en un esquema más amplio de colaboración binacional Perú-Argentina. Ya en 1976, José Puente Radbill, canciller del Perú, se había reunido en Buenos Aires con su homólogo argentino para retomar las relaciones entre ambos países. El vínculo se consolidó cuando en 1977 el general Videla, dictador de Argentina, viajó a Lima para reunirse con Morales Bermúdez. Ambos firmaron un acuerdo bilateral sobre energía atómica y emitieron una declaración conjunta de repudio a la violencia guerrillera. Años después se revelaría que entre las negociaciones estuvo incluido el Plan Cóndor, el acuerdo multilateral entre las dictaduras sudamericanas, con apoyo de los Estados Unidos, para encarcelar, torturar y desaparecer a los opositores del gobierno militar argentino. No es de extrañar, entonces, que Videla y Morales Bermúdez intercambiaran afectuosos saludos durante el mundial. El primer partido que disputó el Perú fue ante Escocia en la ciudad de Córdoba, el 3 de junio de 1978. Según la crítica deportiva, este fue uno de los mejores partidos jugados por el seleccionado nacional y que culminaría 3-1 a favor de la bicolor. En el palco, Videla presenció el partido acompañado de João Havelange y Lito Salinas. Al finalizar el partido, llamó por radio a Morales Bermúdez para saludarlo: «quiero felicitarlo sinceramente por el triunfo que logró la selección que representa su país, al que considero un triunfo latinoamericano» (Gotta, 2008). El Perú luego empató con Holanda 0-0 y goleó a Irán 4-1. Contra todo pronóstico, el seleccionado nacional quedó como líder del grupo y pasó a segunda ronda. En la segunda fase, Perú tuvo una de sus peores campañas mundialistas. Jugando en la ciudad de Rosario, la escuadra nacional perdió ante Brasil 30 y luego cayó ante Polonia 1-0. El tercer partido fue contra Argentina. Un día antes, Morales Bermúdez había telefoneado al hotel donde se concentraba la selección nacional y conversó con Héctor Chumpitaz, capitán del equipo. «Chumpi» comentaría luego a sus compañeros que el mandatario los felicitó por el esfuerzo realizado hasta esa fase y les pidió que trataran de vencer a Argentina, pero que sabía que era una misión difícil. El mensaje fue recibido con ambivalencias por parte del plantel. ¿Qué significaban esas palabras? El equipo se encontraba desmoralizado por las dos últimas derrotas. Algunos declararon no estar preparados físicamente para avanzar a segunda fase; incluso el avión tenía instrucciones de llevarlos de vuelta al 113
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