El otro partido

ante los clubes profesionales dio un importante giro. De ser el ente fiscalizador, comenzó a actuar como un posible canal de apoyo a los clubes. Esto ocurrió gracias al ingreso de los «caballeros» al Estado, un hecho concomitante al enfrentamiento entre clubes limeños y clubes provincianos. 4.3. Los caballeros en el Estado: un triunfo del pacto El protagonismo que adquirieron los clubes provincianos durante el primer quinquenio del GRFA los colocó en el plano nacional de la política deportiva. Ahora ellos también podían conquistar logros internacionales. Al respecto, un ex delegado de la ANFP comentó: Entonces, llega el año 74 y Unión Huaral, un equipito llega a la Copa Libertadores, gana la Copa Perú ¿ya? La Copa Perú es un sistema creado por la Federación que fue bueno en su época, pero ya es obsoleto. Huaral todavía ni era provincia creo. Llega a la profesional y campeona el 74. Y entré el 74 y 80 no hay un equipo grande, Alianza, U, Cristal, que clasifica a la Copa Libertadores, porque ¿quiénes entraron? Huaral dos veces, entró Melgar, UTC, Municipal, Alfonso Ugarte, Melgar de nuevo cuando fue campeón ¿no? Y los equipos profesionales tradicionales quedaban relegados (entrevista, 25 de agosto de 2015). Estos aires inspiraron a los clubes de provincia a conquistar espacios directivos tradicionalmente reservados a los clubes limeños. El mismo clima de cambios volvió a poner sobre el tapete la relación entre ANFP y FPF. Con la salida de Velasco, la FPF —dirigida por Miguel Pellny luego de la renuncia de su amigo Luciano Cúneo— fue autorizada para volver a representar al fútbol profesional. Pellny era un conocido dirigente del club Universitario. Con él, la FPF trató de recuperar el protagonismo que perdió durante el primer quinquenio, con una agenda que involucraría el debilitamiento de los clubes de provincia. Para ello, el pacto de caballeros buscaría resistir recuperando la ANFP e ingresando al Estado. La ANFP venía siendo la responsable de organizar la selección nacional de fútbol; sin embargo, el ingreso de la FPF como responsable planteaba tensiones sobre cómo se asumiría la comisión organizadora. Aunque a la ANFP le correspondía integrar la comisión, muchos veían con recelo que se haya convertido en el espacio de confluencia de clubes provincianos — quienes podían ver en el comité seleccionador una oportunidad para ganar importancia—. Para solucionar el impasse, Augusto Moral, presidente de la ANFP, fue incorporado a la comisión seleccionadora en virtud de su experiencia como dirigente deportivo. Moral, viejo comulgante del «pacto 103

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