El otro partido

que reunía a grupos de voluntarios de organizaciones civiles, como asentamientos humanos, centros laborales, escuelas, con el fin organizar la participación de la población en actividades de aficionados. Mientras el amateurismo prosperaba, los clubes luchaban por sobrevivir. En febrero de 1976, apenas cuatro clubes de fútbol profesional habían adecuado sus estatutos al mandato de la ley 20555: León de Huánuco, Sporting Cristal, Alianza Lima y Juan Aurich. Sin embargo, los clubes aún no cumplían los requisitos de llevar libros de caja y no adeudar remuneraciones a los jugadores. Tampoco reunían los dos mil socios que la ley indicaba. Por ello, en mayo de 1976, la ANFP pidió al INRED que intercediera en la suspensión de algunos artículos del Estatuto Nacional del Deporte, medida sin la cual no se podría dar inicio al Torneo Descentralizado. El artículo más sensible era el referido a la remuneración de los jugadores. Según el estatuto, los clubes debían contar con garantías bancarias para pagar hasta por dos meses a sus jugadores, pero ningún club podía cumplir esta norma por insolvencia. El INRED asumió una política dialogante con las necesidades de los clubes ante el posible fracaso del fútbol profesional. Por ello otorgó una ampliación de adecuación estatutaria hasta agosto de 1976 —realizada a través del decreto ley 21430—; también evaluó brindar subvenciones económicas. El general Carlos Cobilich, director ejecutivo del INRED, señaló en mayo de ese año que los clubes profesionales de fútbol recibirían algún tipo de apoyo económico siempre y cuando estuvieran sustentados con estudios realizados por la Comisión de Apoyo al Deporte. Tales estudios se tenían que hacer con información actualizada de los libros contables de los clubes; registro inexistente. Inclusive, esto impedía que los clubes se pusieran de acuerdo sobre qué monto solicitar al Estado. La situación no mejoraría ese año, pues el gobierno dio el decreto ley 21525 que dictaminó medidas de austeridad en distintos espacios de la economía peruana, incluido el deporte. Este decreto impidió que se reformulara el presupuesto anual del INRED para subvencionar actividades no planificadas, incluyendo el apoyo a los clubes. El 1° de julio, día en que se anunció la política nacional de austeridad, el país enfrentaba una seria crisis de desabastecimiento de alimentos y un alza general de precios en insumos de primera necesidad. Las huelgas abarrotaron las calles y el gobierno llamó el toque de queda. Todas las actividades deportivas, incluyendo partidos de fútbol, quedaron suspendidas. A pesar de las dificultades económicas, la postura del INRED 102

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