El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
donde se guardan los libros. En el caso de bibliotecario , el sufijo -ario indica el cargo o la profesión. Ocurre que hay términos que nacieron enjutos, pero podrían robustecerse (como es el caso de biblio- tecario ). Como hay otros que nacieron para vivificar y terminaron amortajándose (como es el caso de escuela ): la palabra escuela proviene del griego skholé , que sig- nifica tiempo libre , contemplación , cultivo del espíritu. La escuela era, antiguamente, el lugar donde uno podía humanizarse dedicándose a su formación, libre de las presiones diarias. De ahí que la palabra estudio signifi- có, originariamente, afición , afán , empeño . Estudio es, en su etimología, desvelo por afecto y gozo . Bibliotecario , en cambio, carga con el rótulo de la función, como predestinado a la custodia, el ordena- miento y la prestación del servicio con libros y docu- mentos. Pero sería fantástico que un armario (que viene de armarium , el lugar donde se guardaban las armas) se convirtiera en un almario, el lugar en el que mora el ánimo, el soplo vital que nos impulsa. Una bibliotecaria o bibliotecario no tiene que ser un bibliodatario y, menos aún, un bibliosectario . Hace años se me ocurrió que la mejor definición sería la de bibliolactario , es decir, el que cría con la esencia funda- mental del afecto, el que da de lactar el conocimiento… pero alguien me advirtió que hay el riesgo de caer en
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