El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
74 Cajamarca es una tierra muy bella. Más del 70% de su población es campesina; es una región agraria excep- cional, tanto por su bagaje humano como por su con- dición climática. Pero una angustiosa extrema pobreza la abate. Y es aún más pobre desde que se explotan en su territorio las minas de oro más ricas del continente. Tenemos allá un viejo dicho: «El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro». Deberíamos cambiarlo y decir algo un poco más certero; por ejemplo: «El Perú es un banco de oro encasquetado encima del cosechero». La iniciativa ciudadana En todos estos años de venir andando, hemos aprendi- do que bregar por la supervivencia de la tierra, en nues- tro quehacer y proceder cotidiano, no es endilgarse una pose de ecologista ni adjudicarse una graciosa concesión altruista: es, ante todo, develar el derecho de pertenen- cia al acervo de la naturaleza. Es el principio de la rela- ción con el territorio. Desde esa filiación, los saberes que habitan en las co- munidades no son efluvios de una mentalidad arcaísta; la sapiencia de los más humildes es un vivero de digni- dad acumulada que no clama palabras indulgentes ni filantropías autocomplacientes. En el modus operandi
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