El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

70 Pero no es solo que no comprendían la entrañable filiación de las comunidades humanas con la naturaleza: miraban la realidad eclipsándola, no revelándola. No se acercaban para conocer sino para profanar, no para avi- zorar sino para desfigurar: Siendo los indios de ingenio tan corto y pueril — escribió de Acosta—, más bien han de ser tratados como niños o mujeres, o, mejor aún, como bestias (…), y más que en aguzar la espada hay que pen- sar en el azote para que, corregidos, aprendan a temer y obedecer… … porque son torpes, estúpidos, unos troncos que, fuera de su maíz y su chuño, no son capaces de entender nada… aunque hay sus más y sus menos, son todos rui- nes y torpes y ajenos de toda nobleza, todos de condición baja y servil, de corto ingenio y juicio escaso y vacilante, todos de natural inconstante y caedizo… hechos para ceder solo al miedo y a la fuerza… Una mirada así hace de los otros y de su mundo un espectro condenado a la penumbra, una nudosa imper- fección a despreciar, corregir o cercenar. Nuestra histo- ria fue contrahecha. O parodiada, apatrañada. Francisco López de Gómara, para citar un caso, a mediados del siglo XVI escribió su Historia general de las Indias y la

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