El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

52 resulte invasiva, mal haríamos luego en develarla artera, traidora de las expectativas de los lectores. La biblioteca como templo de libertades bullentes, de decires muchos y saberes insurrectos. La biblioteca como guarida, la cueva donde se pueden robar los sue- ños para ser luego repartidos entre los hambrientos tam- bién de anhelos. Preguntémoselo a los niños, que suelen ser azotados con lecturas que mayormente solo pagan las hipotecas de los adultos. La historia de la literatura para niños está plagada de manipulaciones y mamotretos conductistas, reflejos fieles de un molde social ajeno a las mayorías. Una tendencia moralizante plagó durante mucho algunos textos considerados fundacionales. En el siglo XVIII, la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont publicó El almacén de los niños en cuyo subtítulo indi- caba los diálogos de una sabia institutriz con sus nobles dis- cípulos, en los que se hace pensar, hablar y actuar a los jovencitos según el genio, el temperamento y las inclinaciones de cada edad; represéntanse los defectos propios de su edad y muéstranse el modo de corregirlos, con un resumen de historia sagra- da, de mitología, de geografía, reflexiones útiles y cuentos morales.

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