El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

51 trata de sembrar una lectura libresca sino omnímoda, abrazante y plena. Porque no leemos para renunciar a nuestro mundo sino para resembrarlo, para reescribirlo. La promoción de la lectura ha de estar más llena de tierra que de letras, más plena de gente que de párra- fos, más plena de pueblo que de estantes. Y eso impli- ca comprometerse, sumergirse desnudos de oficio en la realidad si pretendemos emerger genuinamente empa- pados de alternativas. Antes de ser bibliotecarios somos humanos. Y somos colectivo, somos el otro, somos los demás. Las técnicas preconcebidas y los procedimientos profesionales están al servicio de este proceso y no a la inversa. La ciencia de la inocencia Acudir a la biblioteca es ya un gesto de voluntad que no puede soslayarse. A partir de entonces, la biblioteca no es un referente académico sino una experiencia educati- va, de tal forma que tampoco debe reproducir los vicios de la estructura escolarizada. Si tuviéramos que compararla con la salud, hemos de evitar que la biblioteca sea un quiste, o peor aún, que se vuelva esclerótica. Si lográramos que su inserción no

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