El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
47 igual dirigió la horda que arrasó con pueblos que sabían leer las estrellas, los quipus, las semillas y los vientos. Ser alfabeto no significa ser culto. En 1845, el político, escritor, pedagogo, y en su mo- mento presidente de Argentina, Domingo Faustino Sar- miento, publicó Civilización y barbarie , un ensayo que fue clave en el desarrollo del pensamiento iberoameri- cano: ¿Lograremos exterminar los indios? —se pregun- taba Sarmiento—. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos in- dios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado. En 1947, la Conferencia Interamericana de Educa- ción, reunida en Panamá, estableció como Día Paname- ricano del Maestro el 11 de septiembre, en homenaje a Sarmiento. Y durante la Guerra del Pacífico, Ricardo Palma es- cribió a Nicolás de Piérola: «En mi concepto, la causa
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx