El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
45 mos harina de ovejas para dar de comer a las vacas. Pero somos el atraso. En algún momento habrá que preguntarnos —quie- nes promovemos la lectura— en qué eslabón de este estigma flagelante nos encontramos y si somos o no tri- butarios de este sistema ultrajante, de esta historia blas- fema. Porque estos nucleares significados de la lengua ofi- cial solo son el divieso de una fiebre añeja, una suerte de reflejo condicionado, un desprecio que larva en los ba- jos fondos de la sociedad que nos otorga los certificados de ciudadanos. Si no, recordemos la gramática de Antonio Nebrija, quien a fines del siglo XV convirtió al castellano en la primera lengua vulgar debidamente codificada (hecho que coincidió con la unificación política de España): cuando Vuestra Real Majestad me preguntó que para qué podía aprovechar mi trabajo, el muy re- verendo Obispo de Ávila me arrebató la respues- ta y, respondiendo por mí, dijo: que después que Vuestra Alteza metiese debajo de su yugo a mu- chos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, con su derrota aquellos tendrían la nece- sidad de recibir las leyes que el vencedor pone al vencido, y con ellas nuestra lengua; entonces por este mi arte podría servir el conocimiento de ella.
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