El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

35 una aparente fatalidad atávica; nosotros creemos que la obstinación de la memoria colectiva merece ser honra- da, merece ser enarbolada. Por eso creemos también que ningún proceso que se inicie en las comunidades debe reproducir como in- discutiblemente viable cualquier método preconcebido, por muy innovador que parezca. Sobre todo si se trata de una actividad —como la biblioteca— que implica la transmisión y la consolidación de saberes y que puede ser, en verdad, la fuente de los deslumbres, la levadura de la imaginación y la artesana de la soberanía y la dig- nidad de los pueblos. En este caminar hemos aprendido que no bastan para esto las buenas intenciones del consuelo paterna- lista ni la caritativa concesión de aparentes soluciones desde la comodidad externa; no bastan las edulcorantes medidas burocráticas ni los obsequiosos maquillajes de los modelos importados. No podemos preciarnos de ser diestros ebanistas generacionales si vivimos tallando las camas donde reposamos nuestro letargo. Es la propia concepción de la comunidad, y su for- ma de caminar, la que ha de primar en esta tarea. Y es que del mismo modo en que cada persona es única y distinta, pero a la vez es fruto del colectivo, cada pueblo es único y diferente. Si esta diferencia marca las necesi- dades de información y de lectura, no resulta adecuado

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