El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

34 amansando, cerniendo en el cedazo de su experiencia milenaria, corrigiendo, recreando, potenciando y sin- tetizando. Es el caso del libro y la lectura. Se trata de crianzas y amanses, de pruebas e incorporaciones apropiadas, de cultivos entrañables que distan de quienes puedan usar el libro como almacén y no como una herramienta pro- digiosa en el que la lectura puede vivificar lo escrito, en el que la lectura puede cuestionar al yugo que tuerce el destino de las nucas y, los libros, ser las semillas —de los mundos que prometen— a través de quienes los leen. En un caso como este, uno puede recordar el cuento aquel de una señora que había comprado un aparato de cocina y comenzó a armarlo ayudada con el manual de instrucciones; al cabo de tres horas de trabajo se dio por vencida, dejó todas las piezas esparcidas en la me- sa y salió a la calle, plena de impaciencia, a tomar aire. Cuando regresó al poco rato, encontró que su emplea- da, una mujer del campo, había armado completamente la máquina. Sorprendida preguntó cómo es que había logrado semejante hazaña: «Verá, señora —le dijo la campesina—, cuando uno no sabe leer se ve obligada a usar el cerebro». La crónica de 1532 no puede seguir repitiéndose eternamente: nosotros creemos que sí es posible revertir la historia; nosotros creemos que sí es posible conjurar

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