El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

23 lismo en la toma de decisiones y en la elaboración de los programas puntuales de trabajo. Esto implica tam- bién que las decisiones globales no se tomen nunca por mayoría sino por consenso; así, no hay jefes en nuestra organización. Atahualpa y el libro Pero, ¿qué significa contar ahora con el libro como un franco acompañante de nuestros andares? ¿Qué signi- ficado pueden tener el libro y la lectura para una po- blación cuyo desafío primordial consiste en atravesar el escabroso sendero de la pobreza material, tramontar las hambres cotidianas y capear los racismos más sutiles o brutales que la asedian? Fue en Cajamarca donde se encontraron el conquis- tador Francisco Pizarro y el Inca Atahualpa, por la tarde de un 16 de noviembre de 1532. Fue allí cuando ocu- rrió el incidente aquel tan contado del Inca arrojando la Biblia y dando lugar a que se desatara la barbarie que significó, solo esa tarde, la muerte de diez mil indios, entre hombres, mujeres y niños. El libro ingresó a nuestra historia como un estigma, como el augurio de lo fatal, como el advenimiento del

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