El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

22 se incorpora, se adapta, se celebra. Y una vez funcio- nando, los libros se adquieren de acuerdo a los pedidos de los propios lectores. Y debo decir que es cada vez más difícil cubrir todas las expectativas, no solo por los altísimos costos del material para abastecer a toda la ex- tensión de la Red, sino también por la carencia de libros producidos sobre los temas que se solicitan (sobre todo si consideramos el carácter cosmopolita de la población indígena). Pese a todos los asedios, las dificultades y las fallas propias de un proceso como este, el pasado 31 de marzo hemos cumplido otro año de labor ininterrumpida. Y, sin embargo, la realidad nos anima haciéndonos sentir como que recién estamos empezando. Aunque el movimiento se halla concentrado en el campo, en la ciudad de Cajamarca contamos con una oficina en la que participan solo cuatro personas, de- dicadas a las cuestiones más administrativas y técnicas. Incluso el local en el que funciona el andamiaje de la Oficina Central ha sido todo construido a pulso y en minga , como llamamos en lengua quechua al trabajo comunitario, con la participación de comuneros y co- muneras procedentes por turnos de todas las bibliotecas rurales. Evitamos escrupulosamente cualquier traba admi- nistrativa, renunciando a la vez a todo tipo de centra-

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