El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
24 infortunio, como una condena imposible de ser conju- rada por los herederos de aquellos pueblos. Lo que no se suele contar ni enseñar en la escuela, entre otras cosas, es que antes de dar realmente comien- zo a las hostilidades, los conquistadores ordenaban a un escribano que leyera a los indios, con todas las solemni- dades requeridas, una especie de bando llamado el «re- querimiento». De esta especie de bando, fray Bartolomé de las Ca- sas decía: «cosa es de reír o de llorar», por la enormidad del absurdo; pero el «requerimiento», sin duda, formó parte del «encuentro» con Atahualpa. De modo que el papel cumplido por la palabra escrita habrá de ser com- prendido no solo en el contexto sino por el contenido que proclamaba. La historia oficial no puede refugiarse en la supuesta afrenta que significó para los cristianos «ver por tierra la Biblia, arrojada por un hereje ende- moniado». En el «requerimiento» que el conquistador leía, cer- tificaba que, si los indios se oponían o tardaban en so- meterse, con el ayuda de Dios, nosotros entraremos pode- rosamente contra vosotros, y les haremos la guerra por todas las partes y maneras que pudiéremos, y les sujetaremos al yugo y obediencia de la Igle- sia y Sus Altezas, y tomaremos vuestras personas
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