El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

21 de aquel que lee para seguir con los ojos el dedo que guía la lectura, generándose de este modo una suerte de alfabetización «natural», sin haber sido planificada institucionalmente. Por este carácter colectivo, un registro anual de se- tenta mil lectores debe ser multiplicado por un prome- dio de cuatro para alcanzar una cifra aproximada de la participación. Pero no podemos caer ni por un instante en posiciones triunfalistas: no es el número de lectores el que puede traducir el valor de lo que hacemos. En un contexto como el de Cajamarca, la pregunta funda- mental es cómo repercute el ejercicio de la lectura en la consolidación de las comunidades y en sus posibilidades reales de supervivencia. Los libros, así, pueden ser herramientas concretas de afirmación y de discernimiento, acompañantes firmes del camino y de los propósitos colectivos. La lectura, entonces, equivale al proceso de recuperación y fortale- cimiento de la identidad y la dignidad, restauradora del parentesco comunitario, propiciadora del respeto gene- racional, exhortadora de la criticidad y amacolladora de la actividad agrícola. La Red no forma bibliotecas en el campo: son las co- munidades las que se anotician y solicitan la formación de la biblioteca. El libro no se impone: el libro se acoge, se amansa, se cría. La lectura no se exige: se prueba,

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