El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
151 Oralidades, territorios y búsquedas A mediados del siglo XIII, el rey Federico II, conocido como «Stupor Mundi», emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, llevó a cabo un ensayo que pasó a ser conocido como «experimento de privación del len- guaje». Este señor estaba convencido de que existía una «lengua natural» y, para probarlo, ordenó aislar a trein- ta niños recién nacidos, los cuales fueron alimentados y cuidados por un grupo de criadas bajo la orden de no hablarles ni mostrarles gesto alguno. Sin influencia ninguna, el rey pensaba que espontá- neamente iría aflorando el lenguaje adánico, es decir, los niños empezarían a hablar en hebreo sin que nadie se los hubiera enseñado… todos los niños murieron: ninguno alcanzó siquiera los tres años. Este experimento fue repetido por el rey James IV, de Escocia, en 1493, con los mismos resultados. Porque el lenguaje también es afecto: la privación de las emo- ciones —ligadas al aprendizaje del habla— impide el desarrollo de la tonicidad e inunda la vida de ansiedad y miedo. Es también lo que los entendidos llaman «depre- sión anaclítica», que no es otra cosa que la tristeza más honda por la falta de amor solidario. Con razón el poeta libanés Kahlil Gibrán decía: «Aléjate de la sabiduría que no llora, la filosofía que no
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