El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

148 geografía; que las fuerzas de la tierra, de tan enérgicas, eclosionaron en un hombre con rasgos de montañas». ¿Qué ha conservado y conserva la memoria de los siglos: la escritura o la lectura? ¿La memoria transmitida por generaciones o la práctica de esa memoria enrique- cida en los cuerpos y la obras? ¿La adecuación a los en- tornos o los entornos adecuados? ¿La arquitectura men- tal o el vestigio de la edificación? ¿La unidad de todo lo vivido o el territorio de todos los saberes? ¿Los genes del hombre o la naturaleza que cría y potencia esos genes? El poeta ugandés Okot p’Bitek escribió un largo poe- ma titulado «La casa de mi esposo es un oscuro bosque de libros» sobre las aflicciones de una mujer rural afri- cana cuyo marido se ha occidentalizado. Algunos de sus versos dicen: Escuchen, miembros de mi clan, lloro por mi esposo que perdió la cabeza. Ocol perdió la cabeza en un oscuro bosque de libros. Cuando mi esposo aún me enamoraba tenía los ojos vivos, tenía los oídos destupidos, aún era un hombre libre, su corazón seguía siendo su jefe.

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