El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
146 Yo fui feliz cuando niña en mi tierra de ventura cuando todo era risueño cuando todo era inocencia cuando era mi conciencia un pedazo azul del cielo. A veces eran largos poemas que revivían memorias insepultas. — ¿Cómo haces para escribir esos poemas, abuela?— le preguntaba, fascinado. —Tengo un martillo, pequeñito nomás— me decía—, aquí en mi cabeza. Primero recojo los materiales; los voy labrando, los voy puliendo, los voy acomodando. Y después los junto, los clavo bien para que no se despe- guen, para que no se caigan. Mi abuela fue huérfana. Era campesina. Y nunca fue a la escuela, era analfabeta.
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