El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

122 a la reedificación de la añorada paz que alguna vez nos fue arrebatada. Una biblioteca tiene la posibilidad de entrelazar el propósito de quienes la promueven con el interés de quienes la requieren. Es decir, los métodos tienen que ser hijos de las junturas conceptuales, de la búsqueda inalienable. La biblioteca bien puede ser una construc- ción colectiva entre comunidades, profesionales y au- toridades, en su rol determinante como propulsor de la información, la criticidad, la memoria, el humor, la estética, la lúdica, la furia de leer y la sabiduría. Nosotros no dudamos de que el fecundo ejercicio de la lectura puede sentar las bases de un desarrollo endó- geno realmente competente. Competente en lo econó- mico y en lo anímico, en la medida que puede apuntalar los criterios propios y proveer a la vez de experiencias enriquecedoras, o sea, aportar los ingredientes necesa- rios para la construcción de la paz, la igualdad y el ver- dadero bienestar de todos los pueblos. En este sentido —como solemos insistir, constante- mente—, el papel del bibliotecario, en tanto procurador de estos espacios, tiene una altísima responsabilidad en la multiplicación de estas lecturas. Porque azotes como el desmembramiento de la comunidad, el desprestigio de la vida agrícola, el auge de la corrupción, el enseñora- miento de la ignorancia o la dilatación de las agonías no

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