El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca

118 en consideración ni el número de nuestros caballos ni el de nuestras mulas». Con vergonzosas ignorancias como esa, los proble- mas resultan ser de especie, no de ideología. Esta situa- ción exige proyectos morales que trasciendan la ética individual. Es decir, el quehacer de una biblioteca como baluarte de la sabiduría no puede circunscribirse al trá- mite doméstico cuando lo que está en juego es la deba- cle mental y el exterminio del mundo. Porque tanto las hambrunas como la muerte de un glaciar no son desas- tres, son crímenes irresueltos. Los deberes no son ordenanzas burocráticas y los derechos no pueden seguir siendo solo aspiraciones. Y puede ser tiempo desperdiciado el embarcarnos en bre- gas carentes de perspectiva humanizante o huérfanas de ternura civilizadora. Aunque es verdad que los entornos no colaboran mucho. No podemos ignorar el hecho de que en la so- ciedad predominante se va instaurando cada vez más el paradigma de lo descartable, de lo rápido y lo bélico. El consumo pregona que cuanto más artefactuales nos volvamos, más exitosos seremos. Y los llamados medios de comunicación nos restriegan a cada instante la cons- titución aparentemente normal de lo mortífero y de lo impune.

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