El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
103 Durante siglos se ha mentido nuestra biografía y se ha secuestrado nuestra memoria, de manera que es un desafío constante conjurar la adversidad reescribiendo nuestra propia semblanza, para que los libros que lea- mos puedan también ser espejos que celebren nuestra mirada. Si abordamos el tema de las lecturas, puede pesar la prevalencia de superestructuras segregacionistas muy arraigadas, certificadas además por el propio autodes- precio. Por eso es imperativo revisar qué desconfigura- ciones han ocurrido históricamente en nuestros pue- blos y qué sustratos han logrado mantenerse vivos para construir un tratamiento equilibrado de identidades sin dobleces y su compenetración consecuente con el terri- torio. Cultura, lectura y territorios Hay un cuento muy bello sobre el amante que una no- che llamó a la puerta de su amada: «¿Quién es?», pre- guntó ella desde dentro. «Soy yo», dijo el amante. «No te conozco», le dijo ella. El tipo pensó que la chica andaba con los cables pe- lados y regresó al día siguiente; volvió a tocar la puerta y ella volvió a preguntar: «¿Quién es?»; «Soy yo», insistió
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